CARTELES DE TOROS DE LA MAESTRANZA DE CABALLERÍA DE SEVILLA.

CARTELES DE TOROS DE LA MAESTRANZA DE CABALLERÍA DE SEVILLA.

Pie de Foto: De izquierda a derecha: SANTIAGO DE LEÓN Y DOMECQ, Teniente de hermano Mayor de la R. Maestranza de Caballería de Sevilla; FÁTIMA HALCÓN, Presidente de la FUNDACIÓN DE ESTUDIOS TAURINOS, CASIMIRO FERNÁNDEZ LINARES, Diputado de Cultura de la Diputación de Sevilla, DIEGO CARRASCO y FERNANDO OLMEDO, sus Comisarios.
La Exposición que hasta el 11 de mayo estará abierta al público en las salas de La Casa de la Provincia, lleva como subtítulo: TRES SIGLOS DE TAUROMAQUIA EN LA COLECCIÓN DE LA REAL MAESTRANZA DE CABALLERÍA DE SEVILLA y de eso se trata, de mostrar en este caso faccímiles de aproximadamente 100 carteles dedicados a publicitar la tauromaquia: toreros, ganaderías, cuadrillas, acontecimientos festivos o sociales, …de los casi 6.000 que custodian los fondos de esta prestigiosa corporación nobiliaria dedicada al mantenimiento de su legado, a la difusión del mismo, al apoyo al arte, la cultura, obras asistenciales y a la sociedad en general.
La muestra ha sido posible gracias a la FUNDACIÓN DE ESTUDIOS TAURINOS, al frente de la cual se encuentra FÁTIMA HALCÓN y “su equipo”, que la organiza; la REAL MAESTRANZA DE CABALLERÍA DE SEVILLA, con SANTIAGO LÉÓN Y DOMECQ como su Teniente de Hermano Mayor actual, que la patrocina; y la colaboración de la EXMA. DIPUTACIÓN DE SEVILLA, al frente de la cual se encuentra el gran divulgador cultural JOSÉ REINA.
Ha sido comisariada por DIEGO CARRASCO y FERNANDO OLMEDO, siendo su diseño expositivo de JACINTO GUTIÉRREZ y editado el tríptico de la muestra por Textos y Formas.
Estructurada en once apartados temáticos, en ella se muestran a través de unas excepcionales reproducciones en tela, desde el ejemplar más antiguo fechado en 1761 hasta el más moderno de los considerados históricos, ya que la Colección vinculada al mecenazgo artístico que ejerce la Real Maestranza llega hasta la actualidad, formando una de las colecciones más importantes –en cantidad y calidad de obras- y de mayor antigüedad de las que se conservan en nuestra ciudad. Se ha optado por esta solución –que supone una nueva reinterpretación del cartel y de las artes gráficas- dada la fragilidad de los originales, ya que se trata de impresos en papel o en seda: materiales, técnicas y colores a los que puede afectar cualquier cambio ambiental desde la luz, la temperatura, aire, contaminación, manipulación, etc.
Estos carteles –sus originales- remiten a las artes gráficas y a su evolución desde el punto de vista de las técnicas: grabados con tórculo realizados uno por uno en planchas de cobre y a buril; las difíciles y cuidadísimas estampaciones litografías también aplicando en este caso los colores –bien sean sólo uno, dos, varios o muchos (que superpuestos originan otros), con la dificultad que tienen de hacer coincidir las formas, teniendo en cuenta además los grandes formatos que alcanzan algunos- hasta las más modernas como puedan ser offset en acetato o zinc, etc.
Desde el punto de vista del Arte, son lecciones magistrales que muestran la evolución del dibujo, la ilustración y la pintura, tres géneros diferentes que en ellos coinciden comenzando por la simple composición tipográfica -si acaso con una viñeta con la representación de un astado y/o una greca u orla alrededor- pasando por los diferentes estilos por los que ha ido pasando la Historia de la Cartelería Taurina (género independiente dentro de las posibles divisiones que tienen (publicitario, fiestas de primavera, cofrades,…), vistos no sólo por tanto desde la publicidad, que también lo es, sino por sus propósitos de difundir/ensalzar la Fiesta.
Las modas de la representación figurativa es otro de los alicientes de este toreo pintado, teniendo en cuenta además que lo originales fueron plasmados al óleo, temple, acuarela, pastel, …así como su serialización reproductiva a tinta(s), destacando a sus elementos principales: el diestro, el “picaor”, los alguacilillos, los nombres de ganaderos/ganaderías, empresarios, personajes principales y secundarios.
Los carteles recogen determinados momentos de los diferentes tercios de la lidia, a veces incluyendo al público y al propio coso maestrante, desde que el protagonista indispensable: -el toro- sale de la puerta de toriles o chiquero, hasta su arrastre por las mulillas. Un sinfín de momentos que se recuerdan precisamente gracias a ellos, a su representación.
Romanticismo, Costumbrismo, Regionalismo y un cierto Historicismo de raíces Realistas y Naturalistas que tienen sus raíces en el siglo XVIII y XIX, con grandes influencias sobre todo del Maestro GOYA –también torero- hasta llegar a la “Edad de Oro del Toreo” a comienzos de los años 10 y 20 del siglo XX, coincidiendo con la “Edad de Plata de la Cultura Española” y sevillana con la Generación del 27 –también la taurina- y los años de la pre E.I.A. del 29.
Otros aspectos a analizar, serían los diferentes tipos de letras, imprescindible a la hora de estudiar este arte de la rotulación, la imprenta, los talleres artesanos que los componían, distribuyendo los espacios y destacando uno u otro aspecto entre los impactantes lances. Imprentas e impresores como los famosos valencianos “Casa Durá” .
Se considera a la ópera como un espectáculo de Arte Total, cuando en realidad una corrida también lo es, esa mezcla de escenografía, música, danza, rituales, vestimentas, división de escenas y actores e integración de todas, porque incluye las vestimentas de caballeros y damas con mantillas, lo culto y lo popular al tiempo.
Imprescindible pues desde la Sociología, la Etnografía y la Antropología.
Desde la Historia dela propia Tauromaquia.
Desde la Hª del Arte: la Arquitectura de la plaza, la Pintura (también de la escultura), desde el grabado y las técnicas de reproducción,…
Desde ese arte también mayor de la Impresión.
Desde la Moda (sastrería y trajes de faralaes por ejemplo o de las mujeres con mantones o mantillas,…).
Desde la Doma ecuestre específica.
Desde la Música.
Desde todas las Artes y Artesanías (de los profesionales de la lidia y los asistentes a ese Arte supremo de la vida y la muerte).
Desde la Historia de Sevilla.
Esto es, de lo que ocurre dentro y fuera de la plaza si consideramos todo lo que genera en la amplia gama de souvenirs, complementos,…lo que supone para la Economía, la Conservación de la Naturaleza, …,…
En el tríptico de mano de esta plaza de toros en la que se ha convertido el antiguo Hospital del Rey, pueden recordarse nombres de toreros míticos como JUAN BELMONTE, RAFAEL y JOSELITO (los “Gallos”), BOMBITA, CHICUELO, FUENTES,… y una torera: FRANCISCA GARCÍA (la 1ª de la que se tiene noticia); ganaderías también míticas como MIURA, MURUVE, VERAGUA, SANTA COLOMA,…, anécdotas; alternativas; despedidas, novilladas; las organizadas por la Asociación de la Prensa, la Cruz Roja, o la Sevillana de Caridad; las “mojigangas” y las corridas cómicas; las celebradas en el Domingo de Resurrección, Feria de Abril, de S. Miguel, el Corpus, para conmemorar cualquier asunto social o político relevante y recordar tantos y tantos nombres, efemérides y autores plásticos como GARCÍA RAMOS, RUANO LLOPIS, y personalmente quisiera recordar a mi añorado tío JUAN LAFITA. Cuestiones que cada quien que la visite extraerá sus propias experiencias, conclusiones y emociones.
Los carteles ahora reunidos, representan obras de Arte dentro de otra obra de Arte como es el toreo. Ambas de intensa plasticidad indescriptible porque son sustratos atávicos del pasado remoto a que esta Cultura tantas veces milenaria remite.
TERESA LAFITA
Dra. En Hª del Arte por la Universidad de Sevilla

Leave a reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.